Enviado por Jorge R.F.
Cuando tu trabajo, y en este caso la gastronomía se convierte en una obsesión, seguramente dejarás de lado otros aspectos de tu vida. No existe equilibrio. En este caso Martha es una de las mejores jefas de cocina, pero no parece feliz. Una niña y un compañero sentimental puede poner patas arriba tu forma de vivir. Grandiosa la escena en la que descubre que su cocina está hecha un desastre, de alguna manera como la dejo yo después de cocinar.









Me la apunto